TRABAJADORES A LA MODA

Trabajadores a la moda

Empresas: textil

Velilla Group lleva 77 años vistiendo al sector laboral y es hoy una firma líder que factura 120 millones de euros y vende casi 16 millones de prendas a 80 países

Durante años, la ropa laboral fue poco más que una prenda funcional para no mancharse: monos resistentes y poco más que pantalones multibolsillos. Hoy ese mercado va cada vez más en paralelo al mundo de la moda, donde el reto es combinar tejidos avanzados, ergonomía, comodidad o alta visibilidad con diseño, color y estética. En España, entre seis y ocho millones de trabajadores (más de un tercio de la población activa) utilizan algún tipo de vestuario profesional o uniforme en su actividad diaria, desde la industria y la construcción hasta la hostelería o la sanidad. Este es el terreno en el que se mueve Velilla Group, una empresa familiar española de 276 empleados que en 15 años ha pasado de facturar 18 millones a rozar los 120. Con 15,7 millones de prendas vendidas en más de 80 países, consolida su liderazgo en el sector en España.

Fundada en 1949 por Isidro y Arturo Velilla –en un pequeño taller de Madrid–, la trayectoria de la firma ha sido meteorítica, sobre todo en la última década, cuando el grupo decidió dar un salto estratégico y transformarse en una empresa con vocación internacional.“Cuando me incorporé a la compañía en 2011 encontré una empresa con cimientos muy sólidos y con muchas ganas de crecer”, recuerda el actual consejero delegado, Enrique Fernández Allén, que llegó procedente de firmas como Unilever, Kraft o Tabacalera . “Mi objetivo era convertir una empresa familiar en una multinacional”.

El primer paso, sin embargo, no fue salir al exterior sino reforzar su estructura comercial y consolidar el negocio doméstico antes de abrir nuevos mercados. “Había mucho nerviosismo por internacionalizarse, pero creímos que era más fácil crecer en España que entrar en países donde no nos conocían”, explica. Hoy el grupo cuenta con tres marcas –Velilla, la originaria y más relevante, especializada en vestuario laboral técnico; Vpro, dedicada al calzado y Mukua, marca de textil promocional–. El 17% de su facturación viene de mercados internacionales, sobre todo Portugal, Italia y Francia. Su siguiente movimiento estratégico apunta hacia América Latina. “Centroamérica y Sudamérica van a ser una de las claves del crecimiento futuro”, señala el consejero delegado, quien tiene como objetivo alcanzar los 133 millones de euros de facturación este año.

El corazón operativo de Velilla Group se encuentra en Albacete, donde la firma ha construido el mayor centro logístico de textil laboral de la península ibérica. Con 27.000 metros cuadrados de superficie y un alto nivel de automatización, el complejo tiene capacidad para almacenar más de 24 millones de prendas y preparar más de 1.000 pedidos diarios. “El servicio al cliente es uno de los pilares de nuestra estrategia”, explica Fernández Allén. “Cualquier pedido que entra en el almacén antes de la una del mediodía sale ese mismo día camino del cliente”.

Aunque el departamento de I+D se encuentra en Madrid, casi la totalidad de la producción de Velilla Group se realiza en Asia, a través de una red de proveedores repartidos entre China, Vietnam, Bangladesh o Myanmar. La empresa no trabaja con fábricas propias –sólo en sus inicios se subcontrataba la costura de los patrones en talleres externos cercanos–. Lo hace a través de socios industriales con los que mantiene relaciones estables. “No hacemos pedidos puntuales buscando el mejor precio. Trabajamos con partners que participan en el desarrollo del producto y con los que mantenemos relaciones a largo plazo”, explica el directivo. “Cada uno de nuestros productos lo hace más de un fabricante, por temas de seguridad. Sabemos de los problemas que hay en esas zonas, no solo políticos. También climáticos. Una inundación te puede cerrar una región de China y estás un mes sin producir”, cuenta.

Un paso hacia lo digital

Velilla Group dio un paso fuera de su negocio tradicional en 2024 al entrar en el capital de Qooquer, una pequeña firma nativa digital centrada en el desarrollo de producto textil y venta online. La operación no tiene todavía un gran peso en las cuentas del grupo —la empresa ronda los dos millones de euros de facturación—, pero sí cumple una función estratégica.“Es una compañía nativa digital y nos está enseñando mucho sobre cómo funciona ese entorno”, explica el consejero delegado, Enrique Fernández Allén.

La idea no es integrarla plenamente en la estructura del grupo, sino mantener su autonomía operativa mientras Velilla aporta estructura y experiencia industrial. “Ellos están muy enfocados al producto y nosotros les estamos ayudando a construir un modelo de crecimiento sostenible”, señala.

Ahora no ha sido el clima sino la guerra la que les afecta desde hace meses. Concretamente desde que se cerró al tráfico marítimo el Canal de Suez obligando a la empresa, como a muchas otras, a usar el Cabo de Buena Esperanza para hacer llegar su mercancía, lo que ha retardado los tiempos. “Antes trabajábamos con reposiciones de cuatro meses; ahora tenemos que planificar con seis”, explica Fernández Allén. Pero ellos cuentan con un as en la manga: un almacén con capacidad para 25 millones de prendas.

Antònia Justícia

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Periodista en el suplemento económico Dinero de 'La Vanguardia' y especialista en literatura infantil y juvenil

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2026-03-14T23:19:37Z