La provincia de Segovia conserva decenas de pueblos abandonados que reflejan el proceso de despoblación rural vivido en Castilla y León durante el siglo XX. Hoy, es una de las regiones más castigadas por la despoblación, con numerosas ruinas e iglesias solitarias que son testimonio de un modo de vida desaparecido. A continuación, descubrimos algunos de los pueblos abandonados en Segovia más representativos.
Matandrino fue un pequeño núcleo perteneciente a Prádena, situado en una vega formada por el arroyo Matajudíos, a 1.120 metros de altitud. Llegó a contar con nueve viviendas cuyos habitantes vivían del cultivo y la ganadería de vacas y ovejas en una dehesa comunal.
La falta de luz eléctrica, agua corriente y accesos adecuados aceleró su abandono a finales de los años 50. En 1963 se marchó la última vecina, poniendo fin a la vida permanente en el lugar. Décadas después, descendientes y vecinos impulsaron la recuperación de la fiesta de la Cruz de Mayo, que volvió a celebrarse en 2016.
San Medel es uno de los despoblados con mayor relevancia histórica de la provincia. Situado entre Valseca y Bernuy de Porreros, tuvo origen medieval y fue cabeza de una vicaría en el siglo XV. Aunque perdió población ya en la Edad Moderna, mantuvo cierta actividad vinculada a una venta y un molino hasta el siglo XX.
Hoy apenas quedan las ruinas de su iglesia románica del siglo XII, incluida en la Lista Roja del patrimonio por su deterioro. Parte de sus elementos arquitectónicos fueron trasladados a Segovia capital para su conservación.
La Alameda, uno de los rincones ocultos en Segovia, fue el barrio más pequeño y aislado del municipio de Orejana. Lo formaban alrededor de ocho casas, habitadas en su mayoría por familias emparentadas entre sí.
El aislamiento y el envejecimiento de la población marcaron su declive. Sin escuela propia y dependiendo de núcleos cercanos para servicios básicos, sus habitantes emigraron principalmente a Madrid durante los años 60 y principios de los 70. En 1971 cerraron las últimas casas.
Aldealafuente fue un barrio de San Pedro de Gaíllos compuesto por una docena de casas. Sus habitantes cultivaban cereal y garbanzos y criaban pequeños rebaños de ovejas. Para la escuela, el médico o las compras dependían completamente del municipio principal, al que se desplazaban a diario.
La mecanización del campo y la búsqueda de mejores condiciones de vida provocaron la salida masiva de vecinos en los años 60. En 1976 se marchó la última familia. Aunque algunas construcciones han sido rehabilitadas parcialmente en fechas recientes, buena parte del caserío permanece en estado de abandono.
Situada a unos 1.000 metros de altitud, Fresneda de Sepúlveda se asentaba sobre un pequeño alto en plena campiña cerealista. Estuvo compuesta por unas diez casas y llegó a rondar los sesenta habitantes. No tenía escuela propia, por lo que los niños caminaban hasta Sotillo para recibir clases.
La cercanía de Duruelo y otros municipios con mejores servicios propició el traslado progresivo de las familias. En 1984 se cerró la última vivienda habitada de forma permanente. En la actualidad, varias explotaciones ganaderas conviven con las ruinas de la iglesia de San Miguel.
Anejo de Valdeprados junto al río Moros, Guijasalbas fue durante siglos propiedad de familias nobles. El pueblo celebraba sus fiestas en honor a San Martín y contaba con escuela y servicios básicos.
En 1954, la rescisión de los contratos de arrendamiento cambió radicalmente su destino. La mecanización agrícola y la reorganización de la explotación llevaron a la salida de los vecinos. Aunque durante un tiempo hubo trabajadores asalariados, el núcleo acabó sin población permanente.
Fuentes, también conocido como Fuentes de Carbonero, fue barrio de Carbonero el Mayor. Llegó a tener unas treinta viviendas, escuela, hornos de cal y una parroquia dedicada a la Asunción.
La proximidad a Carbonero favoreció una emigración temprana hacia este municipio, donde había más servicios e infraestructuras. A mediados de los años 60 solo quedaban un par de familias. Actualmente el caserío se encuentra en ruinas y la iglesia ha sufrido graves daños.
Hortezuela es hoy un despoblado del municipio de Navares de las Cuevas, en el nordeste de la provincia de Segovia. Se encuentra en una zona de tierras de labor dedicadas al cereal, a más de 1.100 metros de altitud. Dependía para los servicios básicos del pueblo cabecera.
Del antiguo asentamiento apenas quedan restos visibles. Las ruinas de la ermita de San Cristóbal, de origen medieval, son el principal vestigio, junto a algunas piedras dispersas que recuerdan la existencia de viviendas ya desaparecidas.